Las fases de la tercera edad

Conflictos de la vejez en la sociedad

Las personas, a lo largo de nuestras vidas, vamos pasando por etapas y ciclos vitales: la infancia, la adolescencia, la edad adulta y por último la vejez. Dichas etapas, forman parte de nuestro desarrollo, la etapa primordial es la infancia, pero no hay que restarle importancia a nuestra última etapa: la vejez. Profundizando sobre ésta etapa ¿Qué es lo que determina que ya somos ancianos? y ¿Qué conflictos se dan en dicha etapa?

La vejez representa la etapa final de nuestras vidas, ciertamente en esta etapa se produce una pérdida de autonomía, de capacidades físicas y psíquicas, en algunos casos más  acentuados que en otros.

Nuestra estructura social limita y obstaculiza en muchas ocasiones la plenitud de las personas de edad avanzada y esto no debería ser así, puesto que los ancianos han vivido épocas más duras y tiempos distintos.  Han aportado a la sociedad óptimamente, y siguen aportando implícitamente través de su descendencia: mediante la educación, sabiduría y experiencia que han transmitido a sus familias

Todos los gobiernos regulan en su ordenamiento jurídico la jubilación. Ésta figura es un episodio fundamental  que se produce en la última etapa, hay que resaltar dos aspectos, por una parte la jubilación es aquello que todo trabajador anhela para conseguir un mayor bienestar y salud en su vida cotidiana. Por otra parte nos está afirmando tácitamente que ese trabajador deja de ser productivo para la sociedad del consumo, y por tanto no puede cotizar más. Ahora bien. ¿Qué pasa con aquellos de 65 años que se encuentran en el esplendor de su vida laboral?  ¿Debemos considerar  ancianos a aquellos de 65 años (edad  actual de jubilación)?

Estos son factores que hacen habitual la pequeña crisis que sufren algunos jubilados. Lo que para algunos es una liberación, a otros les suscita una sensación  de vacío debido al cambio en su rutina. Las relaciones sociales se ven reducidas y es fácil que aflore el estrés, el sentimiento de inutilidad y en el peor de los casos, caer en depresión.

La teoría de Erickson del desarrollo psicosocial nos da una explicación a los sucesos que se dan cuando envejecemos. Esta teoría, determina las ocho etapas evolutivas de todo ser humano. Se trata de ocho conflictos que deberemos superar a lo largo de la vida. La etapa previa y a su vez contigua a la jubilación es la de generatividad vs estancamiento. La meta principal de esta fase es el ayudar y cuidar del desarrollo de las generaciones venideras, lo cual es un signo positivo de un envejecimiento saludable. Contribuir y generar en nuestra sociedad potencia la autoestima, el autoconcepto y la autorrealización. La etapa principal que debe afrontar la tercera edad es la de integridad vs desesperación. Pasa por ceder el relevo a las nuevas generaciones y la asunción del fin de la vida. En ella realizamos un juicio sobre todo aquello que hemos conseguido, si el resultado es positivo, nos sentiremos autorealizados y resultará más fácil afrontar la muerte.

Otra importante cuestión, vinculada también a las etapas de Erickson, que debe afrontar toda persona que llegue a la tercera edad es la asunción de pérdida de capacidades. Las enfermedades, el deterioro cognitivo, la pérdida de aptitudes físicas (motoras, sensitivas) y el dolor y el miedo a la muerte, son muy comunes en la vejez. La asunción de la pérdida de capacidades es un proceso delicado equiparable a un duelo que para muchos resultará muy difícil de superar. Además, la soledad, la falta de actividad (directamente vinculada a la pérdida de capacidades y al fin de la vida laboral) y el aburrimiento no son factores a favor de una buena salud emocional.

Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto:

Los profesionales del sector y los familiares debemos de potenciar el sentimiento de utilidad y ser capaces de generarlo para así mejorar la autoestima y favorecer la autorealización de nuestros mayores. La actividad física y mental, mantener un círculo social y contribuir en él, y el apoyo de la familia serán muy beneficiosos.

Debemos tener en cuenta y valorar que pese a todos los déficits, la gente mayor todavía tiene mucho que ofrecer. ¿Cuántos de nuestros abuelos cuidan de sus nietos mientras nosotros trabajamos? Sabiduría, experiencia, paciencia, entre tantos son valores que nuestra sociedad debería de tener en cuenta. Debemos potenciar más el papel de nuestros mayores y velar por su inclusión social, porqué tienen mucho que ofrecer, porque son nuestra familia, de un modo u otro son causa de nuestra existencia y porque algún día, nosotros seremos ese abuelo o abuela.