La responsabilidad civil extracontractual

La responsabilidad extracontractual supone una obligación de resarcir un daño causado a quien no esté obligado jurídicamente a soportarlo.  Para que pueda prosperar la acción de reclamación de daños y perjuicios deben concurrir los  siguientes requisitos, Artículo 1.902 Código Civil:

  1. Una acción u omisión negligente o culposa imputable a la persona o entidad a quien se reclama una indemnización, ejecutada por ella o por quien se deba responder con el Art. 1903 CC.
  2. La producción de un daño de índole material o moral, que en todo caso ha de estar debidamente acreditado en su realidad y existencia, aun cuando la determinación exacta de su cuantía pueda dejarse para el periodo de ejecución.
  3. La adecuada relación de causalidad entre la acción u omisión culposa y el daño o perjuicio reclamado.

La responsabilidad extracontractual del Artículo 1.902 CC, presupone de un lado, la existencia de una acción u omisión por parte del accionado y de otro un resultado dañoso para el actor, debiendo ambas realidades fácticas hallarse unidas o enlazadas por una clara relación de causalidad. Por lo que quien ejercita su acción deberá probar los elementos objetivos de la culpa y el nexo causal determinante del resultado dañoso.

Hay que resaltar el principio de responsabilidad por riesgo no puede erigirse en fundamento único de la obligación de indemnizar excluyendo de modo absoluto el clásico principio de responsabilidad culposa, en este sentido la jurisprudencia ha señalado que su aplicación debe hacerse salvando aquellos casos en que la supuesta víctima, lejos de ser un mero sujeto pasivo de la acción dañosa, adopta a su vez un papel activo y se interfiere en el nexo causal, contribuyendo de alguna manera a la generación culposa del resultado.

Ahora bien, la responsabilidad extracontractual o aquilina, como se ha señalado antes, se caracteriza por carecer de un vínculo obligatorio o relación jurídica entre el autor del daño y la víctima. Así encontramos dos vertientes de responsabilidades, según que todo el proceso indicado se origine por un acto propio del sujeto productor del evento, o sea consecuencia de la responsabilidad que contraen aquellos que por Ley deben responder de los actos de otros sometidos a su tutela, representación o dirección (Art. 1902 y 1903 CC). Se trata de actos ajenos o de terceras personas:

  1. Los padres responden por sus hijos que estén bajo su guarda.
  2. Los tutores responden de los menores o incapacitados que estén bajo su autoridad y habiten en su compañía
  3. Los dueños o directores de un establecimiento o empresa, responden por los perjuicios causados por sus empleados.
  4. Los centros docentes de enseñanza (titular) no superior responden de los daños y perjuicios que causen sus alumnos menores de edad durante el periodo de tiempo que se hallen bajo el control y vigilancia del profesorado del centro.

La jurisprudencia exige, para que se dé la responsabilidad del Articulo 1903, a) La existencia de una relación de dependencia entre el sujeto agente y que el evento se produzca dentro del ámbito de la misma o con su ocasión, b) La culpabilidad (culpa “in operando” o “in omittendo”) del mismo,  c) y La falta de la prueba por parte del empresario de haber empleado toda la diligencia para evitar el resultado dañoso.

El presupuesto necesario es la prueba del nexo causal entre el agente y la producción del daño, de tal forma que se haga patente la obligación de repararlo, siendo la carga de la prueba del obligado a reparar el daño. Deberá de probar que actuó diligentemente en su caso.